viernes, 8 de enero de 2016

Tropezando en la misma piedra a sabiendas

En el corazón del neurálgico Madrid, un barrio periférico mantiene una idiosincrasia atípica al mundanal ruido capitalino. Vallecas asoma su cabeza obrera al mundo con un estilo cultural y social totalmente opuesto al resto de barrios o ciudades.

En ese barrio humilde, solidario y trabajador, el congénere equipo español del Sankt Pauli alemán, practica fútbol aristócrata con si jugar bien se mediera por la cantidad de ceros. Como si el buen fútbol fuera solo de ricos. Pero un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Jugar al toque, en un campo pequeño; jugar de tú a tú, cuando el mejor de tu plantilla es el descarte del que tienes enfrente; jugar en corto, cuando lo que habría que hacer es patear el balón largo; jugar en definitiva a lo no establecido en el canon, es jugar.

Los errores se repiten por desesperante que sea la reiteración. Paco Jémez, en complejo cristiano-divino, tiende a caricaturizar la plantilla a su imagen y semejanza. Magnifica sus rasgos más distintivos en un estilo abocado al absurdo, haciendo ver, que si sigue tropezando en las mismas piedras de siempre es porque realmente quiere seguir tropezándose en ellas. Es consciente, la decisión es premeditada, sabe lo que hace y los resultados ya los prevé de antemano. No, no tiene interés alguno en cambiar o matizar su discurso y su propuesta. Por tales circunstancias, en el barrio se ha interpretado que Vallecas es para el entrenador, algo así como, un apeadero de provincias, una simple estación de paso en la que parar a estirar las piernas y dejarse ver por el resto del pasaje. Tal vez por ese motivo su empeño en vestir al modesto Rayo con una alta costura poco apropiada para acodarse en la barra del bar de barrio y pedirse un tercio de cerveza acompañado de unas bravas. Como si con todo este sinsentido quisiera demostrar que es un entrenador válido para cualquier empresa de la más alta nobleza. Pero los años pasan y ya van cuatro temporadas en el Valle del Kas. Los años pasan y Paco sigue siendo un personaje abonado al histrión y completamente ajeno al término medio. La fina línea de los extremos a pies juntillas. Una montaña rusa emocional extremadamente agotadora para el abnegado aficionado rayista. El Rayo atrevido y valiente de Paco es un Rayo insensato abocado a despertar sentimientos antagónicos.

Ya se es pobre económicamente como para ganar jugando un fútbol pobre. Vallecas, Rayo y Paco Jémez, raíz léxica, principios. El fútbol capitalista y resultadista es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, el espíritu de una situación carente de espíritu. Es el opio del pueblo. Toda una idiosincrasia atípica del Tiki-Taka que como cualquier gran obra maestra se apreciará cuando su autor ya no este entre nosotros.

1 comentario:

  1. El Rayo no necesita aire fresco, necesita confiar en su entrenador y empezar a retener jugadores. Lo que no se puede hacer es tener cada año una plantilla nueva y 15 jugadores a los que tener que enseñar a que juega Paco.
    Una critica de las que gusta leer en los medios y de las que no queda. Menos resultados, menos profesionalidad y mas diversión y buen fútbol.

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